
"Muchas compañías de todo tipo y tamaño ya están adoptando una actitud responsable respecto del CO2 generado como producto de sus operaciones comerciales", comentó Alejandro Palacios, vicepresidente de Estrategia & GoGreen de DHL Global Forwarding, en su reciente visita por la Argentina para explicar los alcances de la "logística verde".
"DHL Global Forwarding está comprometido en asociarse con sus clientes para desarrollar soluciones óptimas en pro de un balance entre medio ambiente, satisfacción del cliente y rentabilidad. Para ello, diseñamos el portafolio de servicios GoGreen, que permite reportar, analizar, minimizar y compensar las emisiones de CO2 generadas en la cadena de suministro", destacó.
-¿En qué consiste el programa o servicio GoGreen?
-Es un desprendimiento del programa GoGreen, de Deutsche Post DHL, compañía matriz de DHL Global Forwarding, que es la primera empresa del sector logístico que se propuso como objetivo, para 2020, una mejora en la eficiencia en materia de CO2 del orden del 30% respecto de 2007, tanto en sus propias actividades como en la de sus proveedores y contratistas.
Tiene como atributos principales un informe de las emisiones de CO2 ocasionadas a partir de los volúmenes de carga administrados por DHL Global Forwarding, un mapeo de las emisiones producidas a lo largo de toda la cadena de suministro (en la que se le brindan al cliente indicadores de rendimiento), un análisis ecológico, que permite en detalle identificar oportunidades de mejoras en el proceso logístico, y un servicio de consultoría en logística verde. Por otra parte, contamos con la comercialización de bonos de carbono, para compensar las emisiones que no pudieron evitarse.
-¿Cómo se mide económicamente, en términos de inversión y ahorro, esta logística verde, más allá de la moda verde?
-Empezamos a medir emisiones hace 10 años, antes de que estuviera de moda y nadie pidiera nada. En noviembre, presentamos nuestra cartera de negocios de logística verde, luego de haber probado dentro de la compañía los resultados, con mediciones internas. Ahora, vamos a los clientes.
Los beneficios económicos pueden verse desde varias ópticas: un ahorro energético; una mayor eficiencia en el porcentaje de carga de una bodega de avión; en incentivos o en impuestos oficiales para favorecer inversiones o castigar proyectos que no sean amigables con el medio ambiente; en la diferenciación que implica de cara a la competencia contar con un discurso y un plan verde...
-¿Se refleja en tarifa?
-No en nuestros negocios principales, pero en los servicios de logística verde sí, porque se venden aparte; es una cartera de productos.
-¿Puede dar un ejemplo?
-En Australia, con el cliente HP, rediseñamos la logística del cliente. Entraban por vía marítima por la costa oeste y desde allí viajaban en camión hasta Melbourne, para luego hacer la distribución a las tiendas. La alternativa que les presentamos (llegar por vía marítima directamente a Melbourne) representó un ahorro en tierra y una reducción del 41% de las emisiones de CO2, pero con el mismo transit time y la misma estructura general de costos.
Otros clientes necesitan, en cambio, poder ver la huella de carbono: cuánto contribuye su cadena al calentamiento global. Nosotros lo medimos y les facilitamos nuestro reporte para que puedan presentarlo a clientes o a autoridades, ya que además están auditados por SGS. Recolectamos datos de Airbus y Boeing para saber, por modelo, cuánto consumen, y después vamos a las aerolíneas a estudiar su porcentaje de ocupación de bodega en cada tráfico. Con estos datos de cuántas emisiones hay por ruta, por modo y por toneladas, evaluamos junto con el cliente alternativas.
-¿Cómo evalúan la situación global para la logística de las regulaciones e impuestos por emisiones contaminantes, o de beneficios fiscales para la reducción?
-No hay muchas medidas reales. Es más lo que se habla. Hay países como Alemania que otorgan una certificación de sustentabilidad que, si no se la tiene, no se puede aplicar a las licitaciones del gobierno. En países del norte de Europa ya hay impuestos específicos, y en Estados Unidos prácticamente no hay nada.
-Y en el en Mercosur o América latina, ¿hay algún país adelantado?
-En América latina, al contrario del prejuicio que existe de que está muy retrasada en todo respecto de Europa o Estados Unidos, hay mucha cultura y entusiasmo intelectual respecto del cuidado del medio ambiente. Hay países como Colombia, Costa Rica, Panamá o Chile que tomaron la reducción de emisiones de CO2 como un modelo de negocio del país, para diferenciarse competitivamente de otros países, para diferenciar sus procesos y productos y posicionarse como país verde de cara a potenciales inversores.
-Ustedes se plantearon ser un 30% más eficientes para 2020 respecto de sus emisiones de CO2. Considerando esto mediano plazo, ¿qué evalúan que será imposible de lograr en términos de economías más verdes en cuanto a la logística y el transporte?
-Una cosa es reducir un 30% las emisiones, y otra es mejorar un 30% la eficiencia. Una reducción del 30% puede enfrentarme al dilema de tener que frenar un crecimiento en metros cuadrados o de kilómetros recorridos (porque implicaría más emisiones). El target es que con la misma cantidad de toneladas de CO2 poder ser un 30% más eficiente en metros cuadrados o kilómetros recorridos. Esto evita la disyuntiva entre crecer y ahorrar.
Por otra parte, la logística del carbón cero no va a existir, al menos en nuestra generación. No hay tecnología para la emisión cero en el transporte. Pero eso no implica no incrementar la cuota de programas que compensen las emisiones.
Nosotros empezamos hace diez años a medir nuestro impacto ambiental. Ahora podemos ofrecer nuestro conocimiento como un servicio de valor agregado diferente para nuestros clientes.
EL TRANSPORTE MARÍTIMO
-¿Acompaña la industria del transporte esta iniciativa?
-Bueno, creo que el hecho de que seamos la única empresa con objetivos definidos y muchos años de ventaja sobre nuestros competidores marca la respuesta. El nivel de concientización es grande, pero más allá de los competidores, a nivel de las aerolíneas y las navieras hay medidas que se tomaron respecto de la mejora de eficiencia. Pero muchos objetivos se frenaron con la crisis económica.
-Bueno, pero la industria marítima empezó a reducir velocidad de navegación con la crisis, y eso generó menor consumo de combustible, y así menores emisiones también de CO2, aunque no fuera el objetivo principal.
-No, y no cuenta como una solución de logística verde.
-Pero con la recuperación de la actividad, muchos mantienen la navegación lenta. ¿Tampoco cuenta?
-Sólo si se mantiene a largo plazo, estable ante las fluctuaciones de oferta y demanda. Hoy, la conclusión de los auditores es que estamos ante un green washing, que es como lavarse las manos: contamino por un lado y no hago un esfuerzo visible para mitigar, más allá de plantar algún que otro bosque por allí.
Martínez - De Girolami Mudanzas Internacionales seguirá informándoles sobre noticias relacionados con el medio ambiente, la logística y la mudanza internacional en España
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